Mi tierra sabe a HERENCIA

En las recetas que se presentan a continuación la gastronomía toma fuerza como una expresión de saberes que se transmiten a través del tiempo. La cocina, para los y las jóvenes, aparece como una oportunidad para establecer un diálogo con generaciones pasadas.

Algunas de las propuestas presentadas son características de zonas o regiones específicas del país; son expresión de prácticas y tradiciones compartidas por sus habitantes y reproducidas una y otra vez hasta llegar a la actualidad. Otras, están más ligadas a las prácticas familiares: preparaciones y cocciones lentas de abuelas y madres que se mezclan con los recuerdos de la infancia.

La cocina, entonces, es una expresión de la memoria. Al darle nueva vigencia a los platos, los y las participantes han empezado a ser parte de un canal que permite hacer un homenaje a quienes los antecedieron en su “tierra”, mantener vivo el patrimonio gastronómico y cultural de sus comunidades y participar en su transmisión, dejando un legado para las generaciones futuras.

Adicionalmente, en los platos y las historias que los acompañan las figuras femeninas aparecen como aquellas que alimentan y nutren a las familias y las que heredan el conocimiento. Con sus propuestas estos y estas jóvenes impulsan un relevo generacional que honra esta historia al mismo tiempo que modifica los roles del pasado y abre espacios para que todos, hombres y mujeres, puedan ocupar un lugar en la cocina.